A libertaddigital.com, el diari que publiquen a Internet els ULTRAliberals espanyols (Jiménez Losantos y cía), Juan José Calzada escrivia el passat dia 6 de setembre:
“Sí, es ya hasta demasiado claro que tenéis,
que tenemos razón, que el gobierno está perpetrando verdaderos
desmanes y arruinando la democracia, etc. Pero de tanto tener
razón vamos a pudrirnos en ella, y entre el gobierno y los
separatistas van a arrasarnos, eso sí, con toda la razón de
nuestra parte. La cuestión es qué hacer, pasar a un nivel
superior al del simple discurso”.
Algunos ven la solución en prepararse para las elecciones del
2008 y votar al PP. Sin embargo no existe la menor seguridad de
que el PP vaya a ganar las elecciones, vista su asombrosa
flojera y torpeza. Y si las ganase, no hay la menor seguridad de
que diera marcha atrás a las fechorías del gobierno Zapo. Sería
suicida supeditar los intereses ciudadanos a las aspiraciones de
poder de un PP precisado de una urgente regeneración interna.
¿Pasar a la violencia, entonces? Cuando el gobierno rompe las
reglas del juego, cuando no solo legaliza el asesinato como
forma de hacer política, sino que lo premia ofreciendo a los
asesinos la liquidación de la Constitución y del estado de
derecho, obviamente abre paso a la violencia y se priva de
cualquier autoridad moral para condenar la que pudiera ejercerse
contra él.
Sin embargo eso es una cosa, y otra que la violencia fuera una
buena salida y no condujera a la descomposición social. Si el
gobierno puede obrar como obra sin una reacción ciudadana
suficiente –por ahora–, se debe no sólo a que domina el aparato
del estado y los medios de masas. Se debe a que una gran masa de
ciudadanos ha sufrido una prolongada “deseducación democrática”,
la cual no corrigió el PP, en absoluto, cuando tuvo el poder.
Muchos reducen la democracia a los votos, y creen que con ellos
en la mano se puede infringir la ley o cometer cualquier felonía
contra la unidad de España y las libertades. Han sido muchos
años de corrupción intelectual, madre de las demás corrupciones,
y en ellos ha crecido la España de la falsificación histórica,
de la telebasura, del botellón, del pacifismo pro terrorista o
pro islámico…
Trobeu alguna diferencia entre aquest llenguatge i el de José A. Primo de Rivera? Sobretot no us passeu per alt el paràgraf que he posat en lletra cursiva. No té pèrdua, i fins faria riure si no fos patètic, perquè d’ací a empunyar les armes només hi ha un pas.

Ell reacciona amb perplexitat, ja que ella el va convertir en l’ésser amargat i cínic que és ara. Gilda és Rita Hayworth. Un guant, una cançó i finalment la bufetada que li propina el gran Glenn Ford hi fan la resta.”
Fa dos dies, quan ens enunciaven la mort del Glenn Ford als 90 anys, a la seva casa de Hollwood, els aficionats al cinema sentírem la pèrdua d’aquest gran artista que, no sols es lluí en aquesta pel·lícula de Charles Vidor, ans també en moltes altres com “Els subornats” (1953) o “El tren de les 3:10” (1957). Sense oblidar que fou també, ja madur, el pare de Superman (1978).

