Hem entrat en un túnel molt fosc

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Una mica aclaparat (suposo que com la majoria d’espanyols) per la crisi i per les erràtiques polítiques econòmiques del govern que, d’avui per demà, pot dir el mateix i tot el contrari, penso que algú hauria de fer una mica d’autocrítica.

Fa anys que critico Zapatero per inconsistent i demagog. I temo molt que serà ell qui dugui finalment el socialisme democràtic espanyol a les penyes, frustrant la il·lusió i les esperances de molts ciutadans.

Al Regne Unit faria temps que els seus mateixos correligionaris l’haurien substituït, però amb el viciat sistema de partits espanyols això és impensable. Només una derrota electoral el farà fora de la política. Després li abordaran els cans, però ja serà tard per resoldre els problemes.

I la solució no vindrà pas de la dreta, d’una dreta que ha criticat durament la política del govern i que, quan aquest ha canviat radicalment i ha decidit que s’havia de fer el que ells -vull dir la dreta- sempre havia defensat, aleshores diu que no, que ja és tard i que s’ha de fet tot el contrari.

I si ens girem cap a la judicatura -que hauria de ser un pilar sòlid de l’Estat- veiem que està regida per un niu d’escurçons que, els uns contra els altres, utilitzen la institució que representen per anar més enllà del que són estrictes interessos judicials. Tant Garzón i els seus sequaços, com els antigarzón i els seus, han perdut els papers, mentre els ciutadans, perplexos, no tenim més remei que desconfiar plenament del sistema que ens hem donat. Un sistema que ha permès que el Tribunal Constitucional sigui incapaç de prendre decisions que li són degudes, i que acaba sent una titella en mas dels partits.

Què ens queda doncs de segur? Només el treball i l’esforç en nosaltres mateixos. En una societat civil que és infinitament superior a la política, i que potser d’alguna manera (no sé com) s’hauria de rebel·lar.

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Us recomano la lectura de l’article de Joan Aymerich que publicava ahir La Vanguardia. És una prova clara que hem estat i estem en mans d’uns irresponsables i del tot incompetents.

La economía española adelgaza para sobrevivir
Los recortes anunciados el miércoles por Zapatero cierran simbólicamente una década

RAMON AYMERICH | Barcelona | 16/05/2010

Fue el 30 de mayo del 2009. El secretario de Estado de Transportes de Estados Unidos, Ray LaHood, había sido invitado por su homólogo español, José Blanco, a recorrer el trayecto Madrid- Zaragoza en AVE. Horas después, apabullado por las colosales inversiones que exhibía el ministro, el americano soltó a los periodistas: “¡Ustedes son muy ricos!”. Lo decía el responsable de la primera economía del planeta, con unas infraestructuras de transporte envejecidas y en peor estado que las españolas.
En aquellos días la crisis ya golpeaba a España en toda su intensidad. Pero la alta velocidad española (AVE) impresionaba a norteamericanos y franceses. José Luis Rodríguez Zapatero ya no hablaba de superar en renta per cápita a Francia, pero sacaba músculo en energía solar. España todavía daba lecciones al exterior como la gran potencia económica que quería ser. Menos de un año después de aquella escena, el 12 de mayo del 2010, el presidente del Gobierno anunciaba el mayor ajuste de la economía española desde los pactos de la Moncloa de 1977, con rebaja de salarios en el sector público y congelación de las pensiones. El “¡Ustedes son muy ricos!” de LaHood sonaba en un tono mucho menos amable y más sarcástico del que fue formulado. O no.

España se enfrenta hoy a una década de austeridad a la que debe adaptarse con rapidez si no quiere que sea una década perdida. Debe poner en revisión mucho de lo levantado en esa larguísima década prodigiosa que va de 1996 al 2008, ya sean grandes infraestructuras viarias, inversiones en energías renovables, leyes sociales que nacieron sin financiación, como la de la Dependencia, o un sector público (universidades, hospitales) poco eficiente. Hoy el mundo apunta con el dedo a España porque gasta más que lo que ingresa. Y eso se cura adelgazando.

“Se hicieron inversiones sin tener en cuenta su rentabilidad. Se les fue la bola”, sentencia el economista Germà Bel. “Ahí está la terminal T4 de Barajas, que es hoy la mitad del déficit de Aena; o ese objetivo de llevar el AVE a cada capital de provincia; o ese corredor de mercancías que sigue la línea Algeciras-Madrid-Zaragoza, que debe de ser el único corredor de mercancías del mundo que está lo más alejado posible del mar”.

¿Por qué tanta ceguera? ¿Cómo se llegó a todo eso? Los economistas coinciden. Hablan de un shock de liquidez, de la entrada de dinero barato procedente del exterior. Y, en efecto, sólo cinco años después de la entrada de España en el euro, en 1999, los tipos de interés habían caído del 18% al 2,5%. La competencia financiera hizo el resto. “Durante años hemos sido una economía dopada con crédito barato. Una economía en la que el crédito al sector privado subía a ritmos del 25% (!), algo inaudito”. afirma el también economista, Josep Oliver.

Aquel dato era tan descomunal que a Oliver, cuando daba clase en la Autònoma de Bellaterra, le gustaba decir a sus alumnos: “Mirad por la ventana. Estáis viviendo un momento histórico. En los próximos años se hablará del 2000 como de la década prodigiosa”. Oliver sonríe. “En cierta manera los alemanes hicieron con nosotros lo que los chinos han hecho con Estados Unidos. Nos inundaron con dinero barato para que pudiéramos comprar sus productos. Mientras gastábamos, atendimos poco a la productividad. Entonces no importaba”.

“Hemos sido un país de nuevos ricos. Un país en el que para hacer dinero bastaba con tener suelo, por las expectativas que eso comportaba. Era como tener minas de oro”, tercia Xavier Vives, economista por el Iese. “Durante todos estos años en este país se ha invertido mucho en obra y muy poco en capital humano. Pero bueno, exagerando un poco, podemos decir que nuestra gran diferencia con Grecia es que allí no han hecho ni las obras”, añade con ironía.

El maná de los fondos europeos y el crédito barato, más la recaudación de impuestos procedente del sector inmobiliario explican aquella orgía de inversiones. ¿Cómo se sostiene hoy un proyecto como el del AVE entre Madrid y Ávila? ¿Qué sentido productivo tiene?

“Con el AVE se ha invertido sin tener en cuenta ni los costes ni la productividad. España tendrá más kilómetros de AVE que Francia. ¡Pero Francia tiene ya 10 veces más pasajeros que España! Los políticos españoles deberían explicar por qué planifican tantos AVE. ¿Son más listos que noteamericanos y franceses? Hay un problema de fondo en todo eso. El colmo del paroxismo ha sido el Plan E del 2009, que ha llenado el país de aceras y que costó 9.000 millones, casi los mismos que ahora se quieren recortar”.

Para Guillem López-Casasnovas, “durante todos estos años hemos vivido como nuevos ricos y esto también ha afectado a todos aquellos que han hecho política”. Para este economista experto en sanidad y finanzas, uno de los ejemplos más claros de este proceder ha sido la ley de la Dependencia. “Se promulga en el 2006, cuando el ciclo económico se encontraba en un pico de crecimiento del 3,6%, y como si ese ritmo fuera a durar siempre. En lugar de hacer proyecciones medias a 20 o 25 años, como correspondía. E incluso se depositaron en esa ley expectativas que estaban fuera de lugar, como pensar que la dependencia iba a ser un filón de empleo. Así ha ido después”.

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