Espanya!

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Per què Zapatero ha citat 54 vegades el nom d’Espanya en el discurs d’investidura? Fernando Ónega, que es congratula d’aquest fet, escriu: “La provocación ya era visible desde el momento en que el gobierno de España se hizo llamar gobierno de España en la publicidad de organismos públicos. Muchos analistas tenían claro que no se daba ese paso sin una finalidad espuria, como podría ser la muy perniciosa de ganar votos. La derecha reaccionó con una mezcla de ironía y cabreo, como si le estuvieran arrebatando un patrimonio histórico exclusivo. Pero ahora, Zapatero se atrevió a escribirlo en un texto y leerlo en el Congreso de los Diputados. ¿Por qué, si ya no hay elecciones? Las interpretaciones han venido a demostrar cuánto juego puede dar un solo concepto, con tal de que sea repetido. Para unos, se trata de la conversión de Rodríguez Zapatero al españolismo. Para otros, asistimos al osado intento de ocupación de un espacio que le correspondía al Partido Popular o, como mucho, a Rosa Díez. Para los terceros, es el síntoma más claro de que el PSOE gobernante ha dejado de depender de las garras de Esquerra y de los abrazos de Llamazares: suelto, ya puede hablar de España.”

Salvador Cardús, des d’una altra perspectiva, comenta això mateix, tot i que ell no es fixa en el nom del nostre estat, sinó en un altre concepte que ha utilitzat també Zapatero i que molt probablement persegueix el mateix objectiu. Em refereixo a aquesta “España unida y diversa” que, en el llenguatge del president ha substituït el concepte d’ “España plural” amb què s’omplia la boca durant la passada legislatura. Diu Cardús: “Quienes han tenido a Lakoff en la vitrina se supone que confían en mejorar su suerte a partir de un cambio de palabras. Y la sustitución de lo “plural” por lo “unido” apunta a una legislatura con dosis más abundantes de nacionalismo patriótico explícito, para lo cual, además, cuentan con Bono en un lugar destacado de la jerarquía institucional del Estado.”

No sols corren mals temps per a la lírica. També per als nacionalismes perifèrics que van perdent força i hauran de saber adaptar-se a aquesta nova realitat, una realitat en la qual –i això succeirà molt prest- algú (no necessàriament el PP, però també el PP) demanarà una reforma de la llei electoral “porque no es posible que con un millón de votos se obtengan dos diputados mientras que con trescientos mil se obtengan diez”.

Ja ho apuntava ahir en aquest quadern. Zapatero ha deixat de mirar transversalment i prefereix mirar de front al gran partit de la dreta, amb el qual l’uneixen moltes coses, entre d’altres un mateix concepte d’Espanya: aquesta “España unida y diversa”, per a la qual els nacionalismes perifèrics són tan sols l’expressió d’un petit “hecho diferencial”.

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