Més sobre Navarra

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La Vanguardia d’ahir duia un article excel·lent de Francesc-Marc Álvaro que descriu penso que perfectament què ha succeït a Navarra i ens conta el perquè de tot plegat de la la política socialista en aquesta qüestió.

Val la pena que qualsevol lector interessant el llegeixi, d’ací que hagi optat per transcriure’l aquí. Jo simplement m’he limitat a destacar (tot posant-lo en cursiva) el darrer paràgraf, perquè penso que és digne de ser meditat.

FRANCESC-MARC ÁLVARO – El veto del PSOE a un acuerdo entre los socialistas navarros y los nacionalistas de Nafarroa Bai responde a una apuesta de Zapatero a partir de los cálculos que le han presentado los spin doctors de la calle Ferraz. Dado que las próximas elecciones generales serán disputadas al milímetro, dado que Madrid y Valencia son zonas populares difíciles de reconquistar, dado que el granero andaluz de votos socialistas está horadado por la emergencia de un voto urbano más decantado hacia la derecha, y dado que nadie sabe lo que acabará costando en abstención el creciente cabreo catalán, la dirección socialista no quiere atreverse con un experimento que, sin duda, regalaría al PP la ocasión de machacar la idea de un Zapatero que entrega Navarra “a los amigos de ETA”.

Poco importa, a estos efectos, que Nafarroa Bai haya condenado claramente la violencia etarra y que haya señalado un nuevo camino para el nacionalismo en la comunidad foral. Poco importa que la coalición Nafarroa Bai incluya en su interior, entre otras fuerzas, al PNV de Josu Jon Imaz, tan apreciado en la Moncloa. Y poco importa que, durante la pasada campaña, los socialistas se comprometieran con un cambio que no excluía la participación de los vasquistas, que consiguieron -contra pronóstico- ser la segunda fuerza más votada tras la UPN.

El PSOE ha hecho esta apuesta, sacrificando lo que haga falta en Navarra, porque cree que es la opción que más le acerca a una victoria en los comicios legislativos. La política es un cálculo de costes y beneficios, hasta aquí nada nuevo. Lo más relevante es que esta operación presenta un efecto derivado tan o más incierto para los intereses de Zapatero que el haber aceptado un acuerdo entre el PSN y Nafarroa Bai: la asunción implícita por parte del PSOE de una parte sustancial de la agenda vasca del PP y sus premisas. Gracias a la apuesta defendida por Pepiño Blanco, los populares, además de conservar el gobierno foral, ganan la importante batalla de la opinión en este asunto. Al actuar el PSOE como si Nafarroa Bai fuera un partido apestado con el que no puede pactarse, el PP ve reforzadas triunfalmente sus tesis. Tal vez ello evite, dentro de unos meses en toda España, la fuga de un número considerable – decisivo- de votos socialistas hacia la abstención o directamente hacia el PP. Ésta es la supuesta gran jugada de Blanco. Pero rendirse en la batalla de los argumentos es también una forma de decir a la gente que es Rajoy y no Zapatero el que tiene la razón en todo lo relativo a ETA y la política en Euskadi y Navarra. Si el PSOE acepta las premisas del PP, el tiro por la culata es un accidente que Zapatero no debería descartar.

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