Què passa al Líban?

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Segons explicava ahir La Vanguardia en un comunicat, els membres del G-8 proclamaven que el seu objectiu final no és altre que aconseguir un compromís polític entre els palestins i Israel que permeti dur la pau a la regió. Per a això han marcat una sèrie de condicions necessàries: la fi dels atacs terroristes contra Israel; que el president de la ANP, Mahmud Abbas, recuperi el seu protagonisme com a màxim interlocutor palestí perquè el Govern de Hamas compleixi amb els principis del Quartet *; la tornada de l’ajuda internacional sota el control del Quartet; el compliment per part d’Israel dels acords sobre llibertat d’accés i moviments per a la població de Gaza i Cisjordània; cooperació en matèria de seguretat entre palestins i israelians; que les forces de seguretat palestines compleixin la llei i amb els objectius de la full de ruta, i que es reprengui el diàleg polític.

Tot això és molt bonic i està molt bé, el problema és que la guerra continua i, com deia un observador àrab, “el Quartet no pot fer res perquè un membre molt important no deixa fer res”, això en clara referència als Estats Units, que recolzen absolutament Israel.

Val a dir, però, que carregar les tintes contra Israel és la solució més fàcil per al comentarista “progre”, tanmateix penso que la cosa és força més complexa. Aquests dies, tots els diaris van plens de comentaris sobre la guerra del Líban, i són moltes les opinions que he pogut llegir. De totes, m’ha semblat força interessant per a entendre el que passa un article d’Henrique Cymerman publicat a La Vanguardia sota el títol “La segunda guerra del Líbano”. Diuen això els seus principals paràgrafs:

“Para definir el estado de ánimo de los israelíes, basta una palabra: preocupación. Si se pudiera resumir en dos palabras, preocupación y enfado. Ira por los dos secuestros en el norte y el sur de Israel, totalmente vinculados uno con otro. En ambos casos, el de Gaza, en que fue secuestrado Gilad Shalit, y el de Líbano, en que raptaron a Eldad Reguev y Ehud Goldvaser, los captores se infiltraron en territorio israelí desde una zona evacuada unilateralmente por Israel.

Hezbollah y Hamas son movimientos con un Estado, que actúan con gran autonomía en sus respectivas entidades. Uno y otro prepararon la acción hasta el mínimo detalle durante un largo periodo de tiempo, la ejecución fue perfecta y definida por los israelíes como inaceptable.

Y es que todos entienden que ha empezado una nueva era. La posibilidad de una coalición de cientos de miles de soldados, miles de tanques y cientos de cazas de las distintas fuerzas aéreas de varios países árabes que ataquen Israel a la vez para destruir el Estado judío parece más remota. Sin embargo, la realidad actual no es más esperanzadora. Los israelíes se encuentran ante un islam fanático y radicalizado, personificado por el líder del grupo palestino Hamas, Jaled Mishal, y por el secretario general del Partido de Dios chií libanés, Hezbollah, el jeque Hasan Nasrallah. Éste es considerado el dirigente más sofisticado y peligroso de la región, experto en guerra psicológica y en propaganda. Cuando Nasrallah promete algo, los israelíes le creen. Es el islam fundamentalista, cuya yihad o guerra santa se basa en los brazos de pulpo del eje Teherán-Gaza, pasando por Damasco y Beirut. Nasrallah y Mishal son definidos en Israel como los ejecutores. Los ideólogos y los financiadores están en Teherán. Los socios estratégicos viven en Damasco.

Los expertos de la inteligencia militar israelí, que llevan años preparando el perfil psicológico de Nasrallah, dicen que el jeque está convencido de que la sociedad israelí se está debilitando cada vez más. Por eso, una de las últimas operaciones de Hezbollah fue bautizada Un Sueño Frustrado, refiriéndose a la existencia del Estado judío. En el Gobierno israelí dicen que habrá que pagar el precio de sufrir víctimas a raíz de los misiles de largo alcance para probar a los jeques de Teherán, Beirut y Gaza que la sociedad israelí es fuerte y goza de gran cohesión social.

La motivación de los combatientes de Hezbollah o de los hombres bomba de Hamas supera a veces la de cualquier luchador israelí u occidental. La disposición al sacrificio total es lo que permitió que el jueves por la mañana, cuando nos encontrábamos en Zarit – en la frontera entre Israel y Líbano-, viéramos cómo la artillería israelí de toda una unidad se movilizaba para hacer frente a un solo miliciano de Hamas, que armado hasta los dientes se lanzaba sobre la verja para infiltrarse en un poblado israelí y matar judíos. Un oficial israelí nos comentó que “esa locura doblegó al imperio soviético en Afganistán”. Y añade: “Nosotros, en cambio, seremos capaces de superarlos porque estamos luchando por nuestra casa y nuestras familias, no como los soviéticos y los norteamericanos”.

Israel responde a la guerra psicológica de Nasrallah repartiendo en Beirut octavillas con una caricatura del líder de Hezbollah con forma de serpiente y con la advertencia: “Cuidado, es letal”.”

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* Conformen el Quartet la UE, els EEUU, l’ONU i Rússia


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